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viernes, 10 de marzo de 2017

Continuamos hablando de Cine Cubano.

Cartel de la película Kangamba
 Por Eduardo

Cuando se estrenó su película “Los sobrevivientes”, años antes de filmar Guantanamera, Colina invitó a Tomás Gutiérrez Alea a su programa. Yo que presumo de tener memoria de elefante, recuerdo el análisis de la escena final, en que quedando solo cuatro miembros de la familia burguesa que decide enclaustrarse en su mansión esperando la caída de la Revolución, la pareja joven conformada por dos primos (interpretados por Patricio Word y Lily Rentería) tratan de escapar de aquella mansión a lo Buñuel (la película es un homenaje al gran cineasta español), y el primo que siempre había estado enamorado de la muchacha (Jorge Alí), sin poder conquistarla, los asesina a ambos. Colina le preguntó a Titón el porqué de aquellas muertes, y a continuación inquirió que ¿Por qué si esos muchachos eran los únicos personajes positivos de la familia debían morir? ¿Por qué no permitirles escapar de aquel infierno e incorporarse a la Revolución? La respuesta de Gutiérrez Alea fue: - No debían sobrevivir, de ninguna manera, porque la burguesía debe desaparecer como clase social. 

viernes, 3 de marzo de 2017

Hoy hablamos de Cine Cubano.

Cartel de la película Guantanamera
 Por Eduardo

He leído con atención el post de mi amigo Guiteras acerca de la reaparición del cineasta y crítico de cine Enrique Colina en la programación de la televisión nacional y los comentarios de todos relacionados con su post, y tengo que confesar que aunque comparto la alegría del retorno de 24 x segundo, aunque sea solo como una sección de 15 minutos del programa Arte 7, y aunque conozco de sobra las intenciones de mi compañero a la hora de publicar la carta, donde primó su deseo de motivar el debate en La Joven Cuba, no comparto algunos aspectos de la visión de Colina acerca del papel que han jugado algunas producciones del ICAIC en nuestro devenir artístico, y sobre todo revolucionario. 
Y que conste que si alguien no se perdía, se pierde, o se perderá, un programa de Colina soy yo. Si el pueblo cubano es profundamente conocedor del arte cinematográfico, tal y como refieren actores, directores y críticos que acuden a los principales festivales cinematográficos realizados en nuestro país cada año, se debe entre otras cosas a la labor que han realizado durante muchos años una pléyade de pedagogos de la cinematografía como José Antonio González, Mario Rodríguez Alemán, Tony Mazón Robau, Frank Padrón, Rufo Caballero, Rolando Pérez Betancourt, Martha Araújo, el propio Enrique Colina, y muchos otros, quiénes desde nuestros medios de comunicación nos han transmitido las claves para desentrañar los misterios del arte de las imágenes en movimiento. 

sábado, 20 de agosto de 2011

Habanastation. Un filme entrañable.

Ian Padrón con los protagonistas del filme Habanastation
 Por Eduardo

Cada vez que la cinematografía cubana estrena un nuevo filme, el público de la isla, poseedor como ninguno de una cultura cinéfila bien arraigada, se vuelca hacia las salas de cine. Porque si algún pueblo disfruta enormemente de su propia filmografía, ese es el cubano. Sin embargo, en los últimos tiempos, como ya he explicado en otros trabajos que he redactado relacionados con la temática de la realización nacional de filmes, algunas de las últimas producciones del cine cubano, no han reflejado con absoluta objetividad la realidad de nuestra Patria.
El Período Especial tuvo una consecuencia funesta para nuestra cinematografía, la realización de coproducciones. Al caer la economía cubana en picada profunda en los años 90, el financiamiento estatal a nuestro cine también sufrió enormemente, y con ello la industria del cine cubano se vio en la alternativa de recurrir a fuentes de financiamiento externo, o detener la producción de filmes nacionales. Apareció una tendencia nefasta del cine cubano, consistente en tocar solamente las zonas oscuras de nuestro devenir como nación.