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viernes, 28 de noviembre de 2014

Meditando sobre la enseñanza universitaria.

Coches ferroviarios fabricados en Cárdenas
 Por Eduardo

Como parte de la educación universitaria es necesario prestar atención al diseño de las actividades culturales y deportivas destinadas al estudiantado. Hay que crear espacios de recreación a los jóvenes dentro de los cuales no deben faltar las visitas a museos y sitios de interés histórico, y actividades culturales donde se expongan las mejores manifestaciones creaciones del arte nacional y que contribuyan a consolidar los sentimientos de cubanía.
La formación de un profesional revolucionario, o en su concepción más profunda “comunista”, identificado con la defensa de su Patria y los ideales de la Revolución Cubana, pasa por el fortalecimiento del trabajo político ideológico, como la principal vía para contrarrestar las campañas desideologizadoras que desde el imperio se cocinan contra nuestra juventud universitaria. Parafraseando a nuestro Apóstol, tenemos que ganar a pensamiento esta Batalla de Ideas.
Para los profesores, principales actores en esta tarea, no existe un escenario mejor que el aula. Como expresara hace ya algunos años el Primer Vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz – Canel Bermúdez, lo primero que debe hacer todo profesor que desee realizar entre sus estudiantes un buen trabajo político ideológico, es dar una buena clase. El primer espacio de debate con nuestros estudiantes es la clase y en un segundo orden las reuniones de las organizaciones juveniles y administrativas.

viernes, 31 de octubre de 2014

Orgullo de nuestros muchachos.

Estudiantes de la Universidad de Matanzas
 Por Eduardo

Cada curso, cuando se acercan las vacaciones de verano, me pongo un poco sentimental. Y la razón en sí, no es porque me cada vez que un curso termina, estaré un poco más viejo. Simplemente se gradúan nuestros muchachos después de 5 años de batalla, en los cuales nos llegan en la mayoría de los casos, como adolescentes inmaduros, y se gradúan transformados en un ejército de jóvenes adultos, dispuestos a modificar el mundo que los circunda.
El graduado universitario cubano de estos tiempos, presenta un alto nivel de calificación académica, así como un alto componente científico investigativo y laboral en su currículo. Cuando me recibí de ingeniero a mediados de los años 80 del siglo XX, el puesto de trabajo de nuestra especialidad consistía en un buró cargado de libros de las diversas disciplinas de la especialidad, manuales de máquinas herramientas, normas técnicas de diferentes clases, instrumentos de dibujo técnico, como cartabones, reglas T, reglas graduadas, compases, plumas de centro o tiralíneas, reglas de cálculos, y los más afortunados contaban con una calculadora científica o una mesa de dibujo.
Sin embargo, nuestros estudiantes de Ingeniería, hoy emplean sofisticados sistemas informáticos basados en métodos numéricos como los elementos finitos y volúmenes finitos, que permiten simular el comportamiento mecánico de las maquinarias, piezas o partes de piezas, durante su etapa de diseño, como si se tratara del artilugio real.