viernes, 28 de julio de 2017

La Revolución Cubana no excluye los derechos de las minorías.

Mujeres cubanas, diputadas a la Asamblea Nacional
(Foto Cubadebate)
 Por Eduardo

Mónica:
La Revolución no excluye, y parece mentira que una joven que ha vivido en este país hable de discriminación, sobre todo si es mujer. Yo tengo 53 años, y puedo descansadamente ser su padre, y le ruego que me disculpe que le haya ofendido la expresión de “cubaneo” de “mi niña”, pero le tengo que recordar que la Revolución Cubana fue la que liberó a la mujer cubana de sus ataduras patriarcales heredadas del colonialismo y el capitalismo. Hoy día ustedes, las mujeres son el 49% de la fuerza laborar y más de 52% de la fuerza técnica del país. Cuando yo era un niño, muchos de los padres de mi generación, algunos muy revolucionarios por cierto, no querían que su mujer trabajase en la calle, o que fueran sus hijas alfabetizadoras, o que estudiaran en otra provincia.
Yo le puedo expresar con el conocimiento de causa que me da el haber sido profesor universitario con 31 años en el ejercicio de la profesión, que yo sé de sobra que no todos mis estudiantes comparten el ideal socialista y comunista. Inclusive, algunos revolucionarios no comparten todos mis puntos de vista porque en definitiva, decía Federico Engels que “la misma realidad objetiva siempre será apreciada de manera distinta por dos individuos diferentes”.


Creo también como el General de Ejército que la unanimidad es un supuesto idílico. Pero una cosa es que cualquier cubano tenga el derecho de recibir una educación gratuita y de calidad, y la otra es que permitamos que algunos estudiantes, que pertenecen a organizaciones pagadas desde los centros de poder y por los enemigos de la Revolución Cubana se dediquen a hacernos la contrarrevolución en las universidades del pueblo, muchas de ellas creadas por la propia Revolución, porque nunca olvide que solo existían tres centros de educación superior en el país al triunfo de la Revolución, donde solo los hijos de las personas que tenían dinero podían pagar las matrículas.
Si esa muchacha pertenece al grupo de Eliécer Ávila se le puede formar como estudiante en la UCLV. De hecho tengo entendido que el hijo de Yoani Sánchez estudia en la Universidad de la Habana. Pero eso no le da derecho a una mercenaria, porque el hecho de su corta edad no le impide recibir ese calificativo, porque todos sabemos quién financia a grupúsculo Somos +, a tratar de confrontar a la mayoría de los estudiantes, que apoyan a la Revolución. Yo no estoy en contra del derecho de las minorías como ciudadanos. De hecho cuando uno va a un hospital en Cuba hasta le cambian el corazón y nunca le preguntan si es comunista o contrarrevolucionario, o si es heterosexual u homosexual, pero como marxista leninista defiendo la Dictadura del Proletariado con todo lo que ella implica.
La Dictadura del Proletariado, le recuerdo, es el estado del período de transición del capitalismo al socialismo, y sus funciones consisten en que el proletariado usa su poder para para aplastar la resistencia de los explotadores, consolidar la victoria de la revolución y organizarla defensa frente a las acciones agresivas de la reacción internacional. Sin embargo la dictadura del proletariado significa no solo violencia, sino principalmente, la no violencia.
Decía Maquiavelo que “En una fortaleza sitiada cualquier disenso ante el enemigo es traición”, y yo le recuerdo que nuestra invicta isla es eso, una fortaleza sitiada, y aunque tengamos relaciones diplomáticas, mientras existan el bloqueo y la base naval no todo estará en su debido lugar.
¿Sabía usted de que Estados Unidos nos eligió al establecer el bloqueo como su enemigo? Pues si no lo sabe, le digo que la oscura madeja del bloqueo contra Cuba se redactó basada en la “Ley de Comercio con el enemigo” de ese país. En el marco de la Guerra Fría, era injusto pero hasta entendible que nos hubiesen catalogado de tal manera; pero en las circunstancias actuales sigue siendo una injusticia y no se adecua a la realidad. Sobre todo cuando desde el punto de vista militar, hasta los halcones del Pentágono reconocen que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos.

En la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos perdió miles de hombres ante las tropas alemanas y japonesas. Lo mismo ocurrió durante la ingloriosa invasión a Viet Nam. Y sin embargo Estados Unidos no bloquea a esos países, que fueron en algún momento sus enemigos, al contrario; esos tres países gozan de la famosa cláusula de “Nación más favorecida en el comercio”. Yo no creo que sea necesario que nosotros en una guerra le causemos 50 000 bajas a los vecinos del norte, como tuvieron en la Guerra de Viet Nam, para que nos eliminen el bloqueo. Como decía el Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez, “el respeto al derecho ajeno es la paz”.

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