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viernes, 11 de noviembre de 2016

Confesiones de un cubano de a pie.

Iglesia de San Pedro Apóstol en Versalles, Matanzas.
 Por Eduardo

Bárbara:
En cuestiones de edad, y de cubanía “de a pie”, le aseguro que soy tan “viejo”, porque tengo 52 años, y tan usuario del transporte público como lo podría ser usted. Le informo que casi no compro en la Shooping otra cosa que no sea el aseo personal, el aceite o alguna que otra cosa para la cual reunimos mi esposa y yo, quilo a quilo de nuestro salario, los reales al decir de los venezolanos para acceder a algún producto. Porque señora mía, soy de esos cubanos que no hace negocios turbios, ni tiene parientes en el norte, y vive de su salario de profesor universitario y el de su esposa. 
Tengo una casa que llevo más de treinta años fabricando, que no tiene placa, sino techo de tejas venezolanas, aseguradas con cabilla para que no me las lleven los ciclones. En la placita de mi barrio, hago colas como el más cubano de los cubanos, y sufro además el síndrome del provinciano, que vive en la provincia que más papa produce en Cuba, y ve los camiones de sacos de papa coger por la Vía Blanca en dirección de nuestra sobrepoblada capital. Todavía estoy pagando el refrigerador a crédito, y ahora, después de 26 años de matrimonio, es que mi esposa y yo vamos a comprar, al fin, nuestra cocina de gas, con contrato de botellón liberado a 110 pesos. 

viernes, 28 de febrero de 2014

Carlos Marx en tiempos de globalización.



Marx triunfador ante sus detractores

 Por Eduardo

Anónimo:
Fíjate si la plusvalía existe y es la piedra angular del enriquecimiento de los capitalistas, que los fabricantes yanquis han ubicado muchas de sus empresas en los famosos Tigres Asiáticos. Esos asiáticos, a los cuales he visto fuera de Cuba, trabajar 14 y 16 hora diarias alimentándose solo con un platico de fideos con hierbas y tomando sorbos de té, tienen ingresos muy inferiores a los obreros de Yumilandia. Por tanto, generan más plusvalía para los capitalistas.
El mundo capitalista actual es muy diferente al que Marx vivió. En su época no se hablaba de cambio climático, ni de agotamiento de los recursos naturales de la tierra, ni de paraísos fiscales, ni de las zonas francas donde las transnacionales ubican fábricas contaminadoras debido a las pocas regulaciones ambientales de los países pobres. El hombre más rico de la Inglaterra Victoriana, ni soñaba en poseer una fortuna equivalente a Bill Gates. La poderosa Albión no poseía un arsenal nuclear como más de 3000 ojivas nucleares capaces de convertirnos en polvo de estrellas a los ricos y a los pobres en pocos segundos.