viernes, 13 de enero de 2017

Perfeccionar el Socialismo es el camino a la prosperidad en Cuba.

Exposición de zapatos producidos en Cuba.
Foto: Ismael Francisco/Cubadebate
 Por Eduardo

Orlando:
En cuanto al tema del usufructo, coincido contigo en que existe un control del Estado, pero yo lo apoyo. Te pongo un ejemplo, en Matanzas un hombre pidió tierras para sembrar cultivos varios, en un recodo del río San Agustín, y en vez de ponerse a sembrar frijoles metió dos ranchones y montó una especie de centro turístico para lo cual no tenía licencia, con el dinero que le daba la base de campismo ilegal, compraba la producción de otros guajiros, la entregaba a acopio para “cumplir” sus compromisos y seguía en la ilegalidad. Pero como esas tierras no son suyas, sino del pueblo, y el Estado como representante del pueblo se las había dado en usufructo para producir la comida que necesitan los matanceros, sencillamente se le retiró la concesión. Este control del estado nos protegería también de algunos locos que hayan pedido tierras para entre los frijoles sembrar marihuana, o que en las tierras para crianza de ganado monten una valla de gallos. 
Bueno, como eres cubano no tengo que recordarte que nosotros como pueblo somos bastante creativos, imaginativos y sobre todo con un alto nivel de escolaridad. Lo que no se le ocurriría a un ciudadano de un país donde la escolarización no pasa de la primaria, a los cubanos que como mínimo terminan la Secundaria Básica, se les ocurre. 

viernes, 6 de enero de 2017

Sobre el perfeccionamiento de la Educación Superior en Cuba.

 
Estudiantes de la Universidad de Matanzas.
Por Eduardo

Orlando:
En los 80 del siglo XX cubano se adoptaron las concepciones soviéticas en nuestros planes de estudio en las universidades cubanas. Estos planes de estudio, partían del supuesto de que la Unión Soviética había alcanzado el “Socialismo Desarrollado”, lo cual implicaba en teoría un enorme desarrollo de las fuerzas productivas. De esa manera, formaban profesionales con un alto nivel de especialización al punto de que a muchos de los graduados cubanos les entregaban un título de Máster. Esta tendencia se extendió al resto de los países socialistas. 
Recuerdo una carrera de las que ofertaban en el plan de becas para los países socialistas, específicamente en Hungría que se denominaba: Ingeniero Químico en Pan, Pastas y Pastelería. Imagínate, si a ese Ingeniero Químico al terminar su carrera y regresar a Cuba, lo ubicaban en una planta de fertilizantes. Sencillamente en buen cubano, lo freían con papas. 

viernes, 30 de diciembre de 2016

Sobre la polineuritis y la propiedad de la tierra converso con Orlando el Inagotable.

Cultivo de la piña en los campos cubanos. Foto: Cubadebate
 Por Eduardo

Orlando:
En el Período Especial fue realmente difícil. No me enfermé de polineuritis, pero me puse flaco como un fideo. Yo pesaba 90 kilos y me puse en 63 kilogramos porque en realidad la caña se puso a tres trozos. Pero soportamos las polineuritis con el polivit (pastilla de complejo vitamínico B), y seguimos adelante. Por eso es que la hazaña de mantener el socialismo en Cuba cuando el resto del campo socialista se cayó es tan grande. 
Me estoy leyendo un libro de Hans Modrow, el último Presidente del Consejo de Ministros de la RDA llamado “La Perestroika, impresiones y confesiones”. Ayer le comentaba a mi esposa, que es una persona muy culta, graduada de Comunicación Social, que me sorprendía como los gobernantes y los dirigentes de los partidos de los países socialistas eran tan dependientes de la URSS, que no poseían una política propia, y el sentido del orgullo nacional que poseemos los cubanos no existía en casi ninguno de esos líderes del movimiento comunista. Inclusive este autor, protagonista de la caída del Muro de Berlín, se pasa todo el libro echándoles la culpa a Gorbachov y su tropa de la absorción de la RDA por la RFA. Todo lo contrario sucedió en Cuba, cuando en Camagüey, Fidel anunció que si se caía la URSS, seguiríamos defendiendo el socialismo, contando únicamente con la solidaridad de los pueblos del mundo. 

viernes, 23 de diciembre de 2016

El mérito de ser proletario.

Nicolás Maduro interviene en la Cumbre de la AEC.
Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
 Por Eduardo

Orlando:
Solo decirte que no comparto tu opinión sobre el Presidente Nicolás Maduro. Tiene mucho mérito, porque es un obrero que defendiendo la causa de los pobres de la tierra llegó a la Presidencia de un país con el voto de la mayoría del soberano como tú dices. Y yo no veo tan fácil para la oposición el futuro como tú lo vislumbras. 
Recuerda siempre que la famosa MUD ganó las elecciones no porque incrementara sus votos, sino porque parte del chavismo dejó de ir a las urnas. Nunca olvides que en Venezuela existen cuatro poderes, no tres, y de ellos los chavistas controlan tres, es decir el ejecutivo, el judicial, y el poder ciudadano. Este último es un aporte del constitucionalismo venezolano a este continente. No sé si sabes que la Defensoría del Pueblo, que está basada en el Poder Comunal, puede dejar sin efecto Leyes de la Asamblea Nacional que vayan en contra del pueblo de Venezuela. 

viernes, 16 de diciembre de 2016

Un triste momento de la historia de Cuba.

Por Eduardo

Fotograma del filme cubano "Cuba Libre".
Foto de Cubadebate
 Yuniel:
Hace unos días una alumna mía me comentaba que al ver el filme “Cuba Libre” no le gustó el final triste de la película. Le respondí: - Hija mía, es que el final del siglo XIX fue uno de los momentos más tristes de la historia de Cuba. Los yanquis no solo humillaron a España, sino que después se portaron de manera grosera y prepotente con nuestro ejército. Te voy a poner algunos ejemplos de lo que pasaba en Cuba, en las palabras del General en Jefe de nuestro Ejército Libertador Máximo Gómez.
19 de julio de 1898. El general de división José Miguel Gómez toma el poblado fortificado de El Jíbaro, Sancti Spíritus, apoyado por fuerzas norteamericanas, cuyo jefe comete un acto de desobediencia ante el general José Miguel Gómez y ultraja la bandera cubana.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Máximo Gómez y la Asamblea del Cerro.

Portada del libro Generales y Doctores.
 Por Eduardo

Estimado Yuniel:
La historia la escriben los hombres, y estos son al decir de Martí imperfectos como el sol que tiene manchas. Muchos de aquellos mambises, como el General Silverio Sánchez Figueras, que solicitó en la Asamblea del Cerro, dirigir el pelotón de fusilamiento en el supuesto caso que fuese necesario aplicar la pena capital al Generalísimo Máximo Gómez, no eran unos apátridas, sino simplemente hijos de su tiempo. 
La visión que tenían muchos de aquellos cubanos de los Estados Unidos no era la que pudiéramos tener nosotros, educados por la prédica de Fidel, el Che, y los estudios que como los de Emilio Roig de Leuchsenring, nos dieron a los cubanos la verdadera dimensión del diferendo casi tricentenario entre Cuba y los Estados Unidos, y las apetencias de dominación yanquis sobre “La llave del Golfo”. 
Aquellos héroes de dos y tres guerras veían en los Estados Unidos a la tierra de Lincoln, no la de Cutting y el General Custer. Muertos Martí y Maceo, quiénes tenían bien claro los verdaderos objetivos norteamericanos, el resto de la dirigencia de la República en Armas, tanto en el campo civil, como en el militar no contaban con un pensador del calibre del Titán y de Martí para confrontar la sagaz política y la diplomacia de veladas intenciones del poderoso vecino del norte. Los norteamericanos azuzaron a aquellos mambises asambleístas en el Cerro, provenientes de todos los cuerpos del Ejército Libertador, pero que no contaban con la visión política de crear un estado nacional libre de toda tutela extranjera contra el Generalísimo Máximo Gómez. 

viernes, 2 de diciembre de 2016

Yo también soy hijo de Fidel.

 Por Eduardo

¡Adelante Fidel, Cuba está contigo! 
“Camilo Cienfuegos”

Este es el post que nunca hubiese querido escribir. Es difícil hacerse a la idea de que Fidel ya no estará más en el plano terrenal junto a su pueblo. Y es que no por repetida, la idea de que el Comandante en Jefe seguirá espiritualmente entre nosotros es una profunda convicción que todos los revolucionarios cubanos, en este momento luctuoso de la Patria, nos hemos tatuado en nuestros corazones. La noticia me la dio mi hijo en horas de la madrugada del día 26. Había marchado con sus amigos a una actividad festiva que el fatídico viernes se vio interrumpida abruptamente por el infausto suceso. 
Contaba entonces mi muchacho, que tras el anuncio del Disk Jockey de la causa por la que se suspendía la fiesta, un silencio sepulcral invadió la sala, y todos aquellos muchachos salieron del local sin el habitual escándalo del que habitualmente se quejan los vecinos que habitan cerca de los locales de fiestas. Regresaron a casa sin casi hablar, sin contar chistes. Ni siquiera reprodujeron música en sus celulares.