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Julian Assange (Foto de Wikipedia) |
Por Eduardo
Fiel a mi costumbre, que no sé si
es buena o mala, cuando estoy apurado de tiempo reciclo algunos de mis viejos
post publicados en La Joven Cuba.
En cuanto suceso turbio tiene
lugar en la política norteamericana, aparece la pezuña cubierta de azufre de la
contrarrevolución cubana. El listado es largo, asesinato de Kennedy, Escándalo
Watergate, Escándalo Irán Contras, Fraude Electoral en la Florida en el 2000, y
ahora la cruzada contra Wikileaks.
Me entero además en la Mesa Redonda, que entre los
documentos revelados por Wikileaks, la palabra Cuba aparece en más de dos mil
despachos revelados por el sitio de marras. Sin embargo en España, uno de los
cinco países con esos documentos, solo se ha publicado uno referente a la isla.
Se trata de un cable secreto de la
Oficina de Intereses de Washington en La Habana (SINA), dirigido a
altos destinatarios del gobierno, la
CIA, el FBI y el ejército de Estados Unidos, acerca de la
seguridad de esa misión. El cable, firmado por el jefe de la SINA, asegura que es
improbable que en la Isla
se produzcan ni se permita planear actos terroristas contra Estados Unidos. Sin
embargo, el Gobierno de EEUU incluye a Cuba en la lista de supuestos países que
patrocinan el terrorismo.